Karate Tradicional

¿Qué es el

Karate Tradicional?

El Karate Do (traducido como el Camino de la Mano Vacía) es un arte marcial originario de una isla al sur de Japón llamada Okinawa, y fue desarrollado como un método altamente efectivo de defensa personal sin armas basado en artes marciales chinas.


A principios del siglo pasado, el maestro Gichin Funakoshi viaja a Tokyo con el objetivo de compartir la enseñanza del Karate y decide modernizarlo inspirándose en el espíritu del Budo (los principios de las artes marciales tradicionales japonesas como el Judo y el Aikido), transformándolo así en una filosofía de vida que busca desarrollar al individuo de manera integral.


Escuelas Profesores


Dojo Shindo

El nombre Shindo se puede traducir como ‘El Camino del Corazón’ y hace referencia a una de las principales enseñanzas del maestro argentino siete veces campeón del mundo Justo Gómez



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Beneficios del Karate Tradicional

Podemos categorizar los beneficios del Karate Tradicional en tres grandes áreas: físicos, mentales y emocionales.

Físico

Podemos encontrar una mejora notable en la salud general del practicante, ya que el Karate representa un ejercicio completo. Desde controlar el peso hasta mejorar la condición de lesiones crónicas, la práctica del Karate contiene una versatilidad que le permite ser graduada de manera orgánica a las necesidades de cada individuo. Entre los beneficios más comunes a nivel físico se encuentran el desarrollo de la coordinación, fortalecimiento y mantenimiento del tono muscular y la eliminación del estrés.

Mental

El Karate es ideal para desarrollar la concentración en objetivos específicos, mejorando así la perseverancia y la paciencia. La disciplina durante el entrenamiento se utiliza como un vehículo de crecimiento personal puesto que desarrolla una consciencia del presente, invitándonos a vivir plenamente el ‘aquí y ahora’. Entre los beneficios más comunes a nivel mental se encuentran el desarrollo de la fuerza mental frente a los problemas del día a día, una mayor seguridad en la toma de decisiones y un mayor sentido de responsabilidad personal y social.

Emocional

La práctica continua del Karate Tradicional desarrolla un control emocional que nos permite dominar nuestra ira, apatía y demás emociones; llevándonos a un equilibrio en nuestro mundo interior. Al aprender a identificar cuando nuestras emociones se están saliendo de control, somos capaces de prevenir acciones desmedidas cuyas consecuencias pueden traernos desdicha o infelicidad más adelante. A la vez, el Karate Tradicional funciona como un agente transformador de nuestras emociones, puesto que si entrenamos cuando estamos con enojo, quemaremos ese enojo entrenando de una manera sana y constructiva. De la misma manera, si entenamos cuando estamos deprimidos, encontraremos que la práctica misma y la interacción con nuestros compañeros nos levantará el ánimo casi que de inmediato. El único paso que debemos tomar es ir a entrenar y no rendirnos ante la tentación de seguir sintiéndonos mal. La verdadera meta del Karate Tradicional no es adquirir una técnica perfecta o crear atletas del más alto nivel, si no que es ayudarnos a dominar nuestro mundo interior y ser personas más felices e íntegras.